Comida familiar de Gori Oliver.

Hace (no) mucho, muuucho tiempo, una de nuestras formas preferidas de pasar el poquito tiempo libre que deja una cocina, era salir al campo, a Biniforani, la casa familiar de los abuelos de Rafa, a compartir sol y brisa con nuestros amigos.
Esos días eran, además, la excusa perfecta para sentarse entorno a una mesa y cocinar con (y para) ellos.

De esos grupos de cocineros noveles (¡y Nobeles! :P) que preparaban pizzas con lo que tenían a mano: el romero del matorral de al lado, la albahaca salvaje del huerto, un par de paelleras viejas para suplir al horno…  surgió la figura de Gori Oliver (ya os lo contamos aquí) y entorno a él, una forma de entender la cocina que se materializaría en un restaurante: CLAXON.

Por eso, en estos días de cenas, comidas y reuniones familiares, nosotros llevamos a la nuestra, el staff del restaurante, al lugar donde empezó todo.
Y cocinamos, servimos la mesa y fregamos todos juntos de la forma más ineficaz y divertida del mundo.
Como en cualquier casa.

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Las fotazas son, como siempre, de Carlos.